y su brisa mueve tus alas de gaviota,
libre y plateada, sorteando olas
como crines desbocadas, sin remos
ni marinos, ni sirenas navegando en sueños.
Llévame libertad de compañero
a volar contigo al azul de tu cielo,
a partir en dos el horizonte
y la tierra en la mañana sonrojada.
Dame tu mano... saltemos al vacío,
enséñame a navegar tu firmamento,
a cruzar mi mar de madrugada adormecida,
a despertar contigo el sol. Eternamente...
PC 24.07.99 (01:30 d’una matinada pensant)

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