divendres, 23 d’abril del 1999



Amanecer ...


Me sentirás cuando la brisa de mañana
acaricie tu cara. En la hora en que el sol
se asoma a tu horizonte, impetuoso y tímido.
Con el brazo en mi espalda,
escondiendo las flores recogidas para ti,
correré a encontrarte.
El cielo dibujará una nube roja
en medio de un azul indescriptible.
Andaré los caminos que asoman retorcidos
en medio del paisaje,
cansados de esconderse entre la noche.
En el encuentro me mirarás y sonreirás,
el horizonte se irá desvaneciendo
y mi mano te ofrecerá las flores recogidas para ti,
la luz se mezclará de romero y de ternura
y se encenderá mirándote a los ojos,
tu pelo se pondrá de seda y oro
y tus labios, entre el beso y la palabra,
se llenarán sonrojados
de este amanecer de abril temprano.


Tenn
Para Alas